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Cuando éramos lo que queríamos éramos mejores personas.
Yo era piloto, porque yo quería.
Mi bicicleta volaba, y entre las dunas de arena, las que estaban cerca de la playa, planeaba. Subía muy alto, para luego bajar y rozar con la punta de mis pies descalzos, la arena.
Notaba la suave brisa en mi cara, y me despeinaba, pero no importaba porque nadie podía verme. Miraba siempre de reojo a la fortaleza, derruida, solitaria, entre matorrales y plantas, perdida en el olvido, perdida en aquel lugar, pero nunca me detenía allí.
Seguía los caminos que yo me inventaba, que no existían hasta aquel preciso momento y que siempre llevaban al mismo lugar, siempre llevaban hasta donde no podía continuar, y simplemente volvía…volvía inventándome otro camino de vuelta, riéndome a carcajadas, me hacía gracia pensar que era el primero en pasar por allí.
Fue mi refugio durante muchos años, mi trocito de tierra para mí solo. Allí pensaba, y allí aprendí más cosas que en cualquier otro sitio.
Ahora también creo que allí, donde yo era lo que quería, me hice mayor
Puedo volver contigo. Yo seré piloto, y tú puedes ser lo que tú quieras.